Ejecución de terracerías bajo un esquema de alta eficiencia técnica y logística para la producción global del nuevo vehículo eléctrico Mach-E. El proyecto destacó por su complejidad geométrica, superando un reto de ingeniería con cortes de 8 metros y la conformación de terraplenes de hasta 11 metros de altura. Esta labor de movimiento de tierras a gran escala fue fundamental para consolidar la infraestructura base, garantizando la estabilidad y el cumplimiento riguroso de tiempos en una obra icónica para la movilidad sostenible a nivel internacional.




